Rojo, incienso y China

Posted: octubre 22, 2011 in Fotopalabras
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Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad “

(Proverbio chino)

El amanecer escribe en el cielo con tinta roja china, cuando aterrizamos en la gran tortuga del aeropuerto de Pekín. Cinco corazones laten acelerados, mientras, camino al hotel, los rascacielos de cristal se miran unos a otros.

Y ya estamos subiendo los escalones de la Gran Muralla donde ondean rojas las banderas. Luego nos perdemos por las calles de la seda y los escorpiones… Nos hacemos fotos en la inmensa plaza roja de sangre de Tiananmen…junto a los cientos de uniformes verdes que, como  soldaditos de plomo, vigilan la roja revolución…

 Pasamos junto al mausoleo de Mao, el de la estrella roja… y entramos en la Ciudad Prohibida. Recorremos pabellones y pabellones rojos, de columnas rojas, por donde deambulan emperadores y princesas, dinastías y leyendas milenarias, junto al bestiario de dragones de bronce, las esbeltas aves fénix y los incensarios apagados de plegarias con perfume de otros tiempos. Y muchos globos rojos…

  Y del esplendor rojo al Pekín gris, en una carrera de vértigo en los triciclos de capota roja por el laberinto de los hutongs y las callejuelas del hambre y el olor a te rojo y a arroz con menudillos de pollo…

Al atardecer paseamos, como príncipes,  por el Palacio de Verano y cruzamos el lago de las flores de loto en un barco con quilla de pagoda roja… para volver otra vez a la capital de las miles de luces de neón. Rojas.

Después de poco más de cincuenta y cinco horas en Pekín, el avión nos lleva a Hefei, en la provincia interior de Anhui. Allí, por fín, sus pequeños brazos abiertos, nos encontramos con la estrellita de Oriente llamada Liang que en chino significa “brillante” y “luz de esperanza”…

Ya no nos importa nada. Ya lo tenemos todo. A nueve mil kilómetros de España…

Y aunque dice un proverbio chino que “es preferible realizar una buena acción cerca de casa que ir muy lejos a quemar incienso…”, por la mañana, me acerco al templo budista de Ming Jiao,  a prender velas rojas, a quemar incienso y a rezar. Por Liang y por todas las niñas de China y del mundo.

Por que salgan de la incierta oscuridad de la orfandad…

En un lugar de la China roja. Octubre del año de dos mil once.

Fotos y texto: Manuel Belda

 

 

 

 

 

En un momento

Posted: julio 21, 2011 in Fotopoemas, Poemas
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EN UN MOMENTO

el sol

prendió

la línea virgen

del eclipse.

Se escondieron los brillos

que rizaban el agua.

Huyeron las olas.

No quedó más

que el rumor

a sal

que se desliza

poco a poco.

En un momento

la inmensidad,

el mar.

Y las alas de tus besos.

(De  “MARAMAR”  1990)

FOTO Y TEXTO:  Manuel Belda

Mayo es un grito

Posted: mayo 21, 2011 in Fotopalabras
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“Para que surja lo posible es preciso intentar una y otra vez  lo imposible.”   (Herman Hesse)

Aclaro:  Mucho ha llovido desde que empecé a articular un texto para esta imagen.  Lo he redactado no se cuántas veces. Miraba a la golondrina y me preguntaba qué decía. Me preguntaba si era un grito, un chillido, una exclamación, una interjección,  una llamada, un mitin, un sermón, una protesta, un clamor…

El primer título que le puse fue “¡Vamos!”…  Luego, cuando el terremoto catastrófico de Japón (¿se nos ha olvidado ya?), pensé encabezarlo con “Nucleares, no”… Vinieron los movimientos y manifestaciones del norte de África y lo de Túnez, Egipto, Siria.. y  opté por “El grito del mundo”… Demasiado pomposo… No acabé de oirlo bien…. Entonces llegó la resolución, que no la solución, de la ONU sobre Gadafi y Libia. Ya lo tenía:  ”No a la guerra”

Nada. Ni título ni texto. Y la apatía. Y la resignación. Y de nuevo, por enésima vez, volvía a encerrar a la golondrina en la jaula del borrador. Y una y otra vez lo reescribía todo… Y lo borraba…Hasta pensé clausurar el tragaluz… Cambié la apariencia de la página y pareció que ya lo tenía… Y casi otro mes que se ha engullido el calendario…  Y casi que, como me descuide… (¿todavía más?) se pasa la primavera, llega el verano, se marchan las golondrinas y yo no salgo de este atasco, de esta crisis… (¿he dicho crisis?…)

¿Por qué no escribes?, te chillaba la golondrina…¡Vamos!  Espabila, despierta, muévete, reacciona, escribe… Levántate del sillón del ensimismamiento, deja el nido de las musarañas, vete de Babia para siempre.

Olvida las golondrinas oscuras de Bécquer y las de los vuelos lejanos que cantaba Joselito…

No te importe el ruido de la gente. Que las nubes no te nublen. Que el desánimo no te quiebre porque no puedes cambiar el mundo. Empieza por tí. Primero por tí…, te decías y te dices.

Echa a andar:  los caminos son sólo caminos… Que los cantos de sirena no se enreden en tus pies. Coge el barco y regresa a Ítaca.  A tu Ítaca,  pues no hay otra.

Vuelve a Ítaca. Como vuelven las golondrinas a tu balcón, todas las primaveras, con su mensaje transparente… Abrázate al milagro del compromiso de cada flor. De cada día. De cada vida. Empápate con el agua de mayo. Mójate.

No permitas que a fuerza de repetir conceptos como injusticia mundial, crisis global, o dictadura del dinero… terminen por no significar nada. Frente a la desfachatez, la manipulación, la mentira, la corrupción… no hay excusas, ni tiempo que perder… Hay que elegir.

En medio de esas reflexiones utópicas  (¿o no?), en España (si, en España) han empezado a abrirse las puertas del sol y están entrando aires nuevos de esperanza… Este mayo de 2011 promete durar más de 31 días.

¿Qué grita, qué clama la golondrina? ¿A quién?

No le des más vueltas. No le pidas a la golondrina que diga que otro mundo es posible… cuando lo que realmente te está diciendo es que otro tu es posible

Pero, ¡ya!

(Perdonad el retraso. No hay disculpas. Acepto las críticas)

Fotos y texto (o lo que sea):  Manuel Belda



 

La palabra

Posted: febrero 14, 2011 in Fotopoemas
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LA PALABRA

No. No la digas.

Que se duerma en la cuna de tus labios.

No la descubras…

La has esperado tanto

que, al alumbrar de la rosa

el milagro,

te da miedo que el viento pueda hurtarte

el color ondulado de su abrazo.

No la digas  todavía.

Que prefiero el murmullo de tus manos,

el idioma de la luz,

tu laberinto de pétalos.

Aún no la digas…

que la pronuncian tus ojos,

y,  al mirarnos,

el silencio podría darse cuenta,

aunque tu la gritaras…

muy despacio.

(De “Versos imposibles”,  1990)

Foto y texto: Manuel Belda


La perennidad

Posted: enero 20, 2011 in Fotopalabras
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“Mi corazón espera… otro milagro de la primavera” (Antonio Machado)

 

Por un motivo o por otro, el tiempo, el meteorológico y el del reloj, se nos mete en nuestras vidas y las condiciona. Más de lo que pudiéramos imaginar.

En las últimas semanas, ese caprichoso pintor de cielos, no ha dejado de utilizar la paleta de tonos grises, cobaltos, plomizos, oscuros…Lluvias y nieblas han empañado el tragaluz de los días. Y se anegan las tierras. Y se encogen las almas…

Así las cosas, queriendo engañar al paisaje de la melancolía, rebusco en el álbum de las fotos perdidas, y encuentro, como un cromo de vida y color, la imagen del Árbol Gordo, hace veinte años.

Y evoco, aquella mañana de enero, cuando apareció, escarchado de hielo y luz. Deslumbrante. Un gigante blanco abrazándose al azul. Echándole un pulso al sol. Como un milagro. Como una fantasía de brillantes.

Mientras se derretían los témpanos de las fuentes y los caños, el negrillo centenario mantuvo, durante dos o tres horas, la irresistible maravilla de su fulgor.

Ya por entonces, la grafiosis, haciendo honor a su nombre, empezaba a escribir en sus entrañas el preludio de su fin. Pero aquel invierno, antes de que se llenara de hojas y pájaros, quiso dejarnos la majestuosa visión de su esplendor helado y transparente.

Y volvió a ver subir, a la catedral,  al santo de las flechas y el almendro. Y volvió a verlo bajar… Todavía guardaba en su memoria de madera las pedreas, entre los chavales de la ciudad y del arrabal…El vértigo de toros y mozos en la algarabía de cada carnaval.  El trajín sempiterno de tantas generaciones que allí se dieron cita…El alboroto de los niños queriendo abarcarlo…Las tardes de sombra y las noches de verano con olor a sandías y melones…

Un sitio emblemático, hecho de historias cotidianas y de nombrados episodios. De despedidas y regresos. De besos y abrazos. De hola y adiós.  Un punto de partida. Para ir, para volver. Para salir, para llegar. Para quedar…

Poco tiempo después, moría el olmo. De pie. Como mueren los árboles. Como viven…

Parafraseando a Machado, ni lo derribó con su hacha el leñador, ni el carpintero lo convirtió en melena de campana. Ni en lanza de carro, ni en yugo de carreta…

Ahí permanece el pecio varado del tronco, los remos romos al viento, en su perennidad virtual de yedra y encuentros.

¿Quedamos en el Árbol Gordo?

Quedamos en Ciudad Rodrigo.

 

(Foto y tecto:Manuel Belda)

… Y esta foto,  de hace cuarenta años, del verano de 1970, con la frondosidad,  la evocación y la fuerza del blanco y negro. Me la envía Pedro Miguel Ortega.

Carta a Trasto

Posted: diciembre 27, 2010 in Fotopalabras
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“A Trasto, que se volvió blanco de escarcha, la negra noche de su marcha…”

Querido Trasto:

Sólo tú sabes cuántas veces me he puesto a escribirte. A escribirte una carta a mano, con tinta color corazón y papel perfumado de recuerdos y sentimientos… Una carta de las que ya nadie escribe. Una carta de las de antes… Certificada para que no se pierda. En un sobre ribeteado de rojo y azul, vía Air Mail, para que llegue más pronto… Con muchos sellos.

Tú sabes que no he sido capaz de apartarte de mi recuerdo en estos trescientos sesenta y cinco días de ausencia… Y tenía que escribirte.

El mundo puede pensar y decir lo que quiera. Decir que qué hago escribiéndole a un perro. Que a qué dirección voy a enviarte la carta… Y que, en el improbable ¿improbable? caso de que la recibieras, no valdría para nada,  porque los perros no saben leer…

¡Qué sabe nadie!

Me he tragado montones de lágrimas,  y en mi garganta se han hecho mil nudos, cada vez que abría las carpetas con los archivos de tus fotos…

Y en cada foto, tu imagen de bondad. Tus ojos ámbar y miel. La caricia serena de tu cara. El resplandor azabache de tu pelo… La  inconmensurable añoranza de tu compañía,  el brillo amoroso de tu mirada, la paz inmensa de tu cercanía… y tu lengua de seda y nostalgia lamiéndome..  mi Trastín, mi saquito de carbón dulce, mi conguito grande de chocolate, mi rey mago negro, mi osito de peluche, mi perro de charol…

Siempre juntos… Hasta aquella noche, hace un año, cuando, las puertas abiertas, os salisteis los dos a cantar villancicos, a jugar con los niños… Que era, igual que ahora, Navidad.

Una noche y una madrugada, negras y heladas, como mi angustia y  esa búsqueda en vano por veredas y caminos… Hasta que se fueron las estrellas por la mañana.

A King, el pastorín, lo habían recogido. Pero tú no estabas con él… Y volví a recorrer todos los recodos… en todas las direcciones… Pregunté… Subí al teso, busqué por la orilla del río, miré entre las escobas y las retamas…Grité, te llamé…

Los brillos de escarcha, que te abrigaron esa noche, ya habían desaparecido cuando te encontraron en la cuneta…

Si. Al final, Trasto,  vamos a terminar llorando todos. Pero los perros no lloran… No lloramos…

King está enorme… te manda mordisquillos… Él se encarga ahora de seguir haciendo hoyos y más hoyos en el jardín… Y de ladrarle a los caballos y a las vacas de la huerta… Y de correr tras las palomas… y los pájaros… De los gatos ni te cuento…

Bueno, Trasto, mi perro bueno…  cuídate, no te mojes, métete en la caseta, no comas mucho…

Y espérame en tu cielo. Que en ése si creo.

Fotos y texto: Manuel Belda

Alas

Posted: diciembre 6, 2010 in Fotopalabras
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“Como un pájaro roto en muchas alas…”   (José Ángel Valente)

 

Soñé que escribía una página azul.

Soñé que de  la jaula de mi cabeza salían los pájaros de la imaginación. Libres. Frente al huracán descontrolado de los días, soñé con una hoja sin tachones ni borrones. En limpio. Sin renglones.

Soñé que no había tijeras, ni  nubes. Que escribía con las manos desatadas. Sin goma de borrar. Sin las cadenas del dictado. Soñé que podía volar. Que podía soñar. Que podía escribir.

Porque las palabras son alas.

Y escribía en el cuaderno en blanco de los picos de nieve. Sobre las rizadas crestas de los árboles. Mis palabras eran pinturas que iluminaban todos los colores. Las tierras y los mares. Y volaba sin miedo al rumbo.

Escribía como escriben las águilas, desde la plenitud de su altura. Como trazan las cigüeñas su camino silencioso a la busca de otros mundos. Como los vencejos, en su largo y pertinaz destino. Escribía palabras sin ruido. Palabras como vuelos.

En mi sueño, me encontré con Ícaro que volaba hacia el sol con sus alas de cera… Por un instante, intenté seguir su imposible viaje… Me miré:  y no tenía alas. .. Aunque seguía haciendo garabatos en el cielo…

Así, en medio de la paz de las palomas, de repente, escuché un sonido vertiginoso. Como una pesadilla de hierro y queroseno… Un rayón inmenso de vapor de agua rompió la metáfora del horizonte. Y mi sueño.

Me desperté en la terminal infernal de un aeropuerto plagado de alas rotas…

Después, cual ángeles caídos, volvieron los saboteadores… Para entonces,  mis palabras, libres al fin, volaban ya muy lejos…

A cielo abierto.

 

Foto y texto: Manuel Belda